TECNICA HOPONOPONO
Hoóponopono quiere decir: rectificar un error. Consiste en esto tan fácil:
repetir las palabras: LO SIENTO, PERDONAME, TE AMO, GRACIAS para limpiar y
sanar el subconsciente, pues si las repites continuamente vas borrando
memorias dolorosas y al mismo sustituyes los pensamientos de la mente por
estas maravillosas palabras que crearán un hábito y no dejarán que el ego
divague con sus preocupaciones diarias. Hay que pedir a la Divinidad que por
favor borre estas memorias que han causado una situación o estado de
ánimo y soltar y confiar, dejar en manos de la Divinidad Superior el
asunto (que sabe mucho mejor que nosotros arreglar nuestros problemas).
Morrnah Nalamaku Simeona (1913 -1992) fue la creadora de la Auto Identidad a través del Ho’oponopono..) en Hawai y distinguida como un Tesoro Viviente por el Estado de Hawai en 1983, fue elegida para ser una kahuna (sanadora, chamán) cuando era una niña pequeña y recibió su don de sanación a la edad de tres años. Es la hija de un miembro de la corte de la reina Luliuokalani, la última soberana de las islas Hawaianas
Morrnah nos dice que el principal propósito de este proceso es descubrir
la Divinidad dentro de uno mismo. El Ho’oponopono es
un profundo regalo que nos permite desarrollar la relación con la Divinidad
dentro de nosotros y aprender a pedir en cada momento que nuestros
errores de pensamiento, palabras o hechos sean limpiados. El objetivo de este
proceso es esencialmente conseguir la completa LIBERTAD y PAZ del PASADO.
.
Morrnah explica: "Somos la suma total de nuestras experiencias,
lo cual quiere decir que estamos agobiados por nuestro pasado. Cuando
experimentamos tensión o miedo en nuestra vida, si miramos detenidamente,
encontraremos que la causa es realmente un recuerdo. Son las emociones que
están atadas a esos recuerdos las que nos afectan ahora, nuestra reacción a los
problemas no es más que una repetición de recuerdos, las dificultades son
obstáculos que hemos encontrado antes y que no resolvimos nunca. Ante esta
situación, tenemos dos opciones: continuar con
nuestros viejos programas o vivir según nuestro verdadero SER.
TODO LO
QUE EXISTE EN TU REALIDAD ES UNA PROYECCIÓN DE TU MENTE.
Por tanto, no es culpa del gobierno, la crisis, tu
pareja, la suerte o el destino, si algo en tu vida no te satisface, tú lo has
creado, tú puedes cambiarlo.
Tú creas tu realidad desde tu mente subconsciente, la mente consciente solo
procesa el 5% de la información, tu mente subconsciente el 95% restante.
Mabel Katz, discípula directa del Dr. Ihaleakala e impartidora de esta
técnica, dice que estas palabras actúan como la tecla de SUPRIMIR en el teclado
del ordenador; es tan fácil como borrar. Si lo piensas la Ley que rige el
Universo es la del AMOR y las palabras de Hoponopono significan: AMOR, GRATITUD
Y PERDÓN, ¿no es esto la LEY DEL UNIVERSO?. El mantra vibra en la más alta
sintonía.
Hay que dedicar todo el tiempo que se pueda a repetir estas palabras,
aprovechar cuando nos duchamos, limpiamos la casa, paseamos y sobretodo
cuando estamos en la cama, pues los últimos pensamientos son muy importantes a
la hora de crear los siguientes días. Cuanto más tiempo mejor para que llegue a ser un hábito.
Personalmente me resulta mejor repetir mentalmente estas palabras a dejarme
llevar por las preocupaciones diarias (pues es la naturaleza de la mente).
Pedido:
"Divino creador, padre, madre, hijo como uno... Si yo, mi familia,
parientes y ancestros te han ofendido a ti, a tu familia, parientes y ancestros
en pensamiento, palabras, hechos y acciones desde el principio de nuestra
creación hasta el presente, te pedimos perdón. Que esto limpie, purifique,
libere, corte todos los recuerdos negativos, bloqueos, energías, vibraciones y
trasmute estas energías no deseadas en luz pura... Y está hecho".
Antiguamente se practicaba en familias, pero ahora la práctica se ha simplificado y podemos hacerlo solo con nosotros mismos y evocándonos a nosotros solos. Utilzaremos el pedido que cita Mornah sin familiares.
Mornah Simeona
enseñó la técnica al Dr. Ihaleaka Hew que ha sido
profesor de la versión actualizada del Ho'oponopono alrededor
del mundo y en varias ocasiones de las Naciones Unidas.
Para quienes no la conocen, aquí la copio
entera:
Hace dos años, escuché hablar de un
terapeuta, en Hawai, que curó un pabellón
entero de pacientes criminales desequilibrados
mentales sin siquiera ver a ninguno
de ellos. El psicólogo estudiaba la ficha
del preso y, enseguida, miraba hacia su
interior con el fin de ver como él había
creado la enfermedad de esa persona. A
medida que él mejoraba, el paciente
también mejoraba.
La primera vez que escuché esa historia,
pensé que se trataba de alguna leyenda
urbana. ¿Cómo podía alguien curar a otro,
solamente a través de curarse a sí
mismo? ¿Cómo podría, aunque fuese el
maestro de mayor poder de auto-cura, curar
a alguien criminalmente trastornado?
No tenía ningún sentido, no era lógico,
de modo que descarté esa historia.
No obstante, la escuché de nuevo, un año
después. Supe que el terapeuta había
usado un proceso de cura hawaiano llamado
“Ho’oponopono”.
Nunca había escuchado hablar de él, sin
embargo, no conseguía quitármelo de la
mente.
Si la historia era realmente verdadera,
yo tenía que saber más sobre él.
Siempre supe que total responsabilidad
significaba que yo soy responsable por lo
que pienso y hago.
Lo que esté mas allá, está fuera de mis
manos.
Creo que la mayor parte de las personas
piensa lo mismo sobre la responsabilidad.
Somos responsables por lo que hacemos y
no por lo que hacen los otros.
El terapeuta hawaiano que curó a esas
personas mentalmente enfermas me
enseñara una nueva perspectiva avanzada
sobre lo que es la total responsabilidad.
Su nombre es Dr. Ihaleakala Hew Len.
Pasamos, probablemente, una hora hablando
en nuestra primera conversación
telefónica.
Le pedí que me contase toda la historia
de su trabajo como terapeuta. Él me explicó
que había trabajado en el Hospital del
Estado de Hawai durante cuatro años.
El pabellón donde encerraban a los locos
criminales era peligroso.
Por regla general, los psicólogos
dimitían después de un mes de trabajo allí. La
mayor parte del personal del hospital se
ponía enfermo o dimitía.
Las personas que pasaban por aquél
pabellón simplemente caminaban con la
espalda contra la pared por miedo a ser
atacados por los pacientes.
No era un lugar bueno para vivir, ni para
trabajar, ni para visitar.
El Dr. Len me dijo que nunca vió a los
pacientes. Firmó un acuerdo para tener una
sala en el hospital y revisar sus
expedientes médicos. Mientras leía los expedientes
médicos, él trabajaba sobre sí mismo.
Mientras él trabajaba sobre sí mismo, los
pacientes comenzaron a curarse. “Después
de unos pocos meses, los pacientes que
estaban atados con correas, recibieron
permiso para caminar libremente”, me
dijo.
“Otros, que tenían que estar fuertemente
medicados, comenzaron a reducir sus
medicaciones. Y aquellos, que nunca
hubiesen tenido la posibilidad de ser liberados,
recibieron el alta”.
Yo estaba asombrado.
“No fue solamente esto”, continuó, “hasta
al personal comenzó a gustarle ir a
trabajar. El ausentismo y los cambios de
personal desaparecieron. Terminamos con
más funcionarios de lo que necesitábamos,
porque los pacientes eran dados de alta
y todo el personal seguía viniendo a
trabajar. Hoy, aquél pabellón del hospital está
cerrado”.
Fue en este momento en el que yo tuve que
hacer la pregunta de un millón de
dólares: “Señor, ¿qué hizo usted consigo
mismo para provocar tal cambio en esas
personas?
“Yo simplemente estaba curando aquella
parte en mí que los había creado”, dijo él.
No lo entendí. El Dr. Len me explicó,
entonces, que entendía que la total
responsabilidad
de nuestra vida implica todo lo que está en nuestra vida, por el
simple hecho
de estar en nuestra vida y ser, por esta razón, de nuestra
responsabilidad. En un
sentido literal, todo el mundo es creación nuestra.
¡Guau! Pero eso es duro de digerir. Ser
responsable por lo que digo y hago es una
cosa. Ser responsable por lo que dice y
hace otra persona que está en mi vida es
muy diferente.
A pesar de ello, la verdad es esta: si
usted asume la completa responsabilidad de su
vida, entonces todo lo que usted ve,
escucha, saborea, toca o experimenta de
cualquier forma es su responsabilidad,
porque está en su vida.
Esto significa que la actividad
terrorista, el presidente, la economía o cualquier cosa
que usted experimenta y no le gusta, está
allí para que usted lo cure.
Todo esto, digamos que no existe, excepto
como proyecciones que salen de su
interior.
El problema no
está en ellos, está en usted, y, para cambiarlo, usted es quien tiene que cambiar.
Sé que esto es difícil de entender, y
mucho menos de aceptar o de vivir realmente.
Echar la culpa a otra persona es mucho
mas fácil que asumir la total responsabilidad
pero, mientras conversaba con el Dr. Len,
comencé a comprender esa cura de él, y
que el Ho’oponopono
significa amarse a sí mismo. Si usted desea mejorar su vida,
usted debe curar su vida. Si usted desea
curar a alguien, incluso a un criminal
mentalmente enfermo, usted debe hacerlo
curándose a sí mismo.
Pregunté al Dr. Len como se curaba a sí
mismo. Que era, lo que exactamente, él
hacía, cuando miraba los expedientes de
aquellos pacientes.
“Yo, simplemente, permanecía diciendo ‘Lo
siento mucho’ y ‘Te amo’, una y otra
vez y después otra”, me explicó.
“¿Solo eso?”
“¡Solo eso! Sucede que amarse a sí mismo es la mejor forma de mejorarse a
sí mismo y, en la medida que usted se mejora a sí mismo, mejora su mundo”.
Permítame, ahora, dar un rápido ejemplo
de como funciona esto.
Un día, alguien me envió un e-mail que me
desequilibró.
En el pasado, yo habría reaccionado
trabajando mis aspectos emocionales tórridos o
intentando razonar con la persona que me
envió aquél mensaje detestable.
Pero, en este momento, yo decidí intentar
el método del Dr. Len.
Comencé a pronunciar, en silencio: “Lo
siento mucho” y “Te amo”. No decía esto
para nadie en particular. Estaba, simplemente,
invocando al espíritu del amor, para
que él curase dentro de mí mismo lo que
estaba creando aquella circunstancia
externa.
Después de una hora, recibí un e-mail de
la misma persona, disculpándose por el
mensaje que me había enviado antes.
Observé que yo no había hecho ninguna
acción externa para recibir esta disculpa.
Yo ni siquiera respondía aquél mensaje.
No obstante, solamente repitiendo “lo siento
mucho” y “te amo”, de alguna manera curé
dentro de mí aquello que creara en
aquella persona.
Posteriormente, participé de un workshop
sobre el Ho’oponopono impartido por el
Dr. Len.
Él tiene ahora, 70 años de edad, es
considerado un “chamán abuelo” y es un poco
solitario.
Elogió mi libro “El factor de la
Atracción” (The Attractor Factor). Me dijo que, a
medida que yo me mejorase a mí mismo, la
vibración de mi libro aumentaría y todos
sentirían lo mismo cuando lo leyesen.
Resumiendo, en la medida en que yo mejore,
mis lectores también mejorarán.
“Y ¿que sucederá con los libros que ya he
vendido y están ahí fuera?”
¡Le pregunté!
“Ellos no están ahí fuera”, explicó él,
desconcertándome una vez mas, con su
sabiduría mística. “Ellos aún están
dentro de usted”.
Resumiendo, nada está en el lado de
fuera.
Sería necesario un libro entero para
explicar esa técnica avanzada con la
profundidad que ella merece.
“Basta, apenas, decir que, cuando usted
quiera o desee mejorar cualquier cosa en
su vida, existe solamente un lugar donde
buscar: dentro de usted mismo. Y, cuando
mire, hágalo con amor”.




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